lunes, 4 de marzo de 2013

NATURALEZA DE LA PSICOLOGIA FISIOLOGICA



La naturaleza de la psicología fisiológica (o psicofisiológia)
La rama de la psicología fisiológica o psicofisiológia se desarrollo a partir de la psicología, en verdad, el primer texto de psicología, escrito por wilhelm wundt, a finales del siglo XIX, llevaba el titulo de psicología fisiológica (o psicofisiológia). En los últimos años, con la gran cantidad de información de la biología experimental, científicos de otras disciplinas han contribuido de manera importante a la investigación de la psicología de la conducta. El resultado del esfuerzo unido de los psicofisiológos, los fisiólogos y otros científicos neurológicos, ha sido el descubrimiento de que la función final del sistema nervioso es la conducta. El sistema nervioso desarrolla otras funciones, como percibir estímulos y controlar los procesos fisiológicos internos, pero estas son el apoyo de la fundamental: el control del movimiento. La función de la percepción es informar al ser humano de lo que ocurre en su entorno, de modo que sus conductas se adapten y sean útiles: sería inútil la percepción sin la capacidad de actuar.
La historia moderna de la investigación de la fisiología de la conducta fue escrita por los psicólogos que combinaron los métodos experimentales de la psicología con los de la fisiología, y los aplicaron a aspectos que preocupan a todos los psicólogos. Así, se estudiaron los procesos de la percepción, el control del movimiento, el sueño y la vigilia, las conductas reproductivas, de ingestión, emocionales, de aprendizaje y de lenguaje. En los últimos años se ha comenzado a estudiar la fisiología de las patologías humanas, como las adicciones y los desordenes mentales.

Los objetivos de la investigación:
El objetivo de todos los científicos e explicar los fenómenos que estudian. Pero ¿qué significa explicar? La explicación científica toma dos formas: generalización y reducción. La mayora de los psicólogos maneja  la generalización. Explican los casos específicos de conducta como ejemplo de leyes generales, que deducen de sus experimentos. Por ejemplo, la mayoría de los psicólogos explican un miedo patológico a los perros como una forma específica de aprendizaje llamada      “condicionamiento clásico”. Se supone que, en una etapa anterior a su vida, la persona fue aterrorizada por un perro. Un estimulo desagradable se presento a la par que un animal (quizá un perro alegre derribo a la persona o uno agresivo lo ataco), y en lo sucesivo el ver un perro provoca la respuesta inicial: miedo
La mayoría de los fisiólogos  manejan la reducción. Así explican fenómenos complejos en términos de otros más sencillos. Por ejemplo, quizá expliquen el movimiento de un musculo en términos de los cambios en las membranas de las células musculares, el ingreso de una sustancia química específica y las interacciones entre las moléculas proteínicas dentro de estas células.



Raíces biológica de la psicología fisiológica
Se considera a René Descartes, un filósofo matemático francés del siglo XVII, el padre de la filosofía moderna. Si bien no era biólogo, sus especulaciones respecto a los papeles que desempeñan la mente y el cerebro en el control de la conducta proporcionan un buen punto de partida en la historia de la psicología fisiológica (o psicofisiológia). Descartes supuso que el mundo era una entidad puramente mecánica que, una vez puesta en movimiento por dios, seguía su camino sin intervención divina. Así para comprender el mundo, solo era preciso comprender su construcción. Para Descartes, los animales son instrumentos mecánicos; los estímulos del medio ambiente controlan su comportamiento. En gran medida su percepción del cuerpo humano res igual: una maquina. Como descartes observo, algunos movimientos del cuerpo humano eran automáticos e involuntarios. Por ejemplo, si el dedo de una persona tocaba un objeto caliente, de inmediato el brazo se retiraría de la fuente de estimulo. Reacciones como estas no requerían participación de la mente; ocurrían de manera automática. Descartes llamo a estas acciones reflejos (de la palabra latina reflectere, “doblarse sobre sí mismo”). El sistema nervioso reflejaría la energía que surge de la fuente externa hacia los músculos, que se contraerían.

Luigi Galvani un fisiólogo italiano del siglo XVII, descubrió que el estimulo eléctrico en el nervio de una rama provoca la contracción de los músculos a los que estaba unido.la contracción ocurría aun cuando el nervio y el musculo fueran separados del resto del cuerpo, de modo que ambas capacidades, la de contracción del musculo y la del nervio para enviar un mensaje al musculo, eran características de los propios tejidos, así, el cerebro no inflaba músculos al enviarles un liquido a presión por medio del nervio. El experimento de Galvani hizo que otros estudiaran la naturaleza del mensaje trasmitido por el nervio y los medios por los cuales se contraían los musculos.los resultados de estos esfuerzos dieron origen a una serie de conocimientos sobre la fisiología de la conducta.

Johanes Muller, un fisiólogo alemán del siglo XIX fue un esforzado defensor de la aplicación de las técnicas experimentales a la fisiología. La contribución más importante de Muller al estudio de la fisiología de la conducta fue la doctrina de las energías nerviosas específicas. Muller observo que, si bien todos los nervios transportan el mismo mensaje básico (un impulso eléctrico) los mensajes de los nervios diferentes se perciben en formas distintas.
Pierre Flourens, un fisiólogo francés del siglo XIX. Flourens elimino varias partes de cerebro de animales y observo su conducta. Al observar lo que el animal ya no podía hacer, deducía la función de la parte faltante del cerebro. Este método se conoce como ablación experimental. Flourens aseguro haber descubierto las regiones del cerebro que controlan el ritma cardiaco y la respiración, los movimientos voluntarios y los reflejos visual y auditivo.


Paul broca un cirujano francés, aplico el principio de ablación experimental al cerebro humano. Por supuesto, no removió de manera intencional partes de cerebros humanos para ver su funcionamiento. En lugar de eso, observo la conducta de personas cuyos cerebros fueron dañados por ataques. En 1861 realizo la autopsia al cerebro de un hombre que había sufrido un ataque cuyo resultado fue la pérdida del habla. Pronto, otros médicos obtuvieron evidencias que apoyaban estas conclusiones.

Los fisiólogos alemanes Gustav Fritsch y Eduard Hitzig usaron los estímulos eléctricos como una herramienta para comprender la fisiología del cerebro, aplicaron una corriente eléctrica débil a la superficie expuesta del cerebro de un perro y observaron los efectos del estimulo. Descubrieron que al estimular diferentes partes de una región especifica del cerebro, provocan la contracción de músculos específicos en el lado opuesto del cuerpo. Esta región se conoce como corteza motora primaria, y es sabido que las células nerviosas en ella se comunican de manera directa con las que provocan las contracciones musculares.

Herman von Helmholtz diseño una fórmula de la ley de la conservación de energía, invento el oftalmoscopio (que se utiliza para examinar la retina del ojo), diseño una importante e influyente teoría de la visión y ceguera del color y estudio la audición, la música y muchos procesos fisiológicos. Si bien Helmholtz estudio bajo las ordenes de Muller, se opuso a la creencia de este de que los órganos humanos tenían el don de una fuerza no material vital que coordina sus operaciones. Helmholtz creía que todos los aspectos de la fisiología eran mecánicos, sujetos a una investigación experimental.


los origenes de la psicologia fisiologica

domingo, 3 de marzo de 2013

problema mente cuerpo



Problema mente cuerpo




1. El dualismo sustancial de Descartes
A comienzos del siglo XVII, la obra de Galileo y Descartes ponen los cimientos de la ciencia y la filosofía modernas. Por un lado, la nueva ciencia de Galileo exigía la utilización de un método de investigación experimental para la explicación de los fenómenos físicos; por otro, la nueva filosofía de Descartes quiere sentar las bases de un pensamiento racional autónomo de las ideas religiosas, capaz por sí solo de descubrir certezas. Se produce a partir de entonces en todas las esferas del conocimiento un cambio radical de perspectiva respecto a las cuestiones que se habían planteado desde Platón y Aristóteles. En lo que respecta al problema que estamos examinando, la filosofía de Descartes supone la disolución del planteamiento antiguo del problema como problema de la relación entre el alma y el cuerpo en un Cosmos teleológico, y la emergencia de un nuevo planteamiento del problema como problema de la relación entre la mente y el cuerpo en un Cosmos mecanicista.
La nueva ciencia de Galileo tiene como consecuencia una nueva concepción de la Naturaleza que desplaza la antigua concepción teleológica del Cosmos, sustituyéndola por una concepción mecanicista, en la que la cuestión de los fines queda totalmente relegada. El Cosmos es concebido como un mecanismo de fuerzas en el que los cuerpos se influyen recíprocamente según leyes puramente mecánicas. Es posible conocer matemáticamente las leyes que producen los fenómenos naturales, sin necesidad de plantearse la cuestión de la finalidad última de tales fenómenos. La concepción teleológica exigía elaborar teorías generales que explicaran la totalidad del universo. La concepción mecanicista se limita a elaborar teorías particulares de un conjunto limitado de fenómenos.
En el marco de esta concepción mecanicista del Cosmos, Descartes elimina la noción clásica del alma como principio de vida y movimiento, estableciendo una distinción radical entre el alma y el cuerpo. El alma es puro pensamiento pero carece de extensión. Los cuerpos son extensos y se rigen por causas puramente mecánicas pero son incapaces por completo de pensar. Alma y cuerpo son dos sustancias de naturaleza totalmente distinta y se encuentran separados. No hay ya un alma vegetativa o sensitiva que posibilite y regule las funciones de los seres vivos y los dirija hacia un determinado fin, sino que son puros mecanismos cuyo funcionamiento es posible explicar mediante leyes mecánicas. El alma es algo totalmente diverso: una mente pensante que no se rige por leyes mecánicas sino por leyes lógicas que están impresas en la mente en el momento del nacimiento.

El dualismo sustancial de Descartes tiene importantes consecuencias:
1) Hace posible una explicación mecanicista del Cosmos, independiente por completo de la religión. La regularidad mecánica de los fenómenos naturales hace posible su conocimiento científico.
2) Afirma la total libertad del pensamiento humano, ya que al ser la mente una sustancia totalmente distinta del cuerpo, no está sometida a las leyes mecánicas.
3) Se hacía posible el estudio autónomo de la mente humana, ya que los fenómenos mentales no podían ser explicados como los fenómenos físicos y la introspección es el único acceso posible a los contenidos de la conciencia.
Pero la separación radical entre mente y cuerpo que hacía posible la nueva ciencia introducía un problema de difícil solución: Si alma y cuerpo son dos sustancias enteramente distintas, ¿cómo las afecciones del cuerpo pueden producir las ideas de la mente y cómo las ideas de la mente pueden producir acciones del cuerpo?

El problema de la relación entre la mente y el cuerpo sólo surge en los seres humanos, ya que, según Descartes, la única evidencia de que algo tiene mente es la posesión de lenguaje, por lo que ni los animales ni las máquinas tienen mente. 
  
 
2. Intentos de solución al problema de la relación mente-cuerpo
El problema de la relación entre la mente y el cuerpo que surge del planteamiento cartesiano fue objeto de discusión durante los siglos siguientes y dista aún hoy de estar resuelto. Para resolver este problema, Descartes propuso la existencia de un punto en el cerebro humano (la glándula pineal, que Descartes consideraba erróneamente que sólo se encontraba en los seres humanos) donde se establecería esta comunicación. Pero esta solución era totalmente inaceptable ya que suponía la afirmación de una sustancia que sería pensante y extensa a la vez lo que era contradictorio con la propia definición cartesiana de la sustancia.
Los filósofos racionalistas trataron de resolver el problema que presentaba el dualismo mente-cuerpo, manteniendo la noción de sustancia de Descartes: los fenómenos físicos y los fenómenos mentales son totalmente diferentes, pero ni los procesos psíquicos causan los físicos ni viceversa, aunque hay una correspondencia estricta entre unos y otros. Los principales intentos de solución a este problema fueron los siguientes:




1) El ocasionalismo de Malebranche:

  
Cada vez que se produce un movimiento en el alma, Dios interviene para producir el correspondiente movimiento en el cuerpo, y viceversa. 
 










2) El monismo de Spinoza:

  
Extensión y pensamiento no son propiamente sustancias sino dos de los atributos de una única sustancia infinita: Dios o Naturaleza. Las ideas y las cosas serían modos de esa sustancia y se corresponderían estrictamente como las dos caras de una misma realidad. 
 










3) La armonía preestablecida de Leibniz:

  
En el momento de la creación, Dios ha establecido una perfecta armonía entre las dos sustancias, como si se tratara de dos relojes perfectamente sincronizados que dan la misma hora. 
  
  
  
  
  
  
  
 









3. La disolución del sujeto cartesiano
El dualismo sustancial de Descartes fue puesto en cuestión por una serie de desarrollos filosóficos y científicos posteriores:
-El empirismo y el positivismo eliminaron el problema de la relación entre la mente y el cuerpo del único modo que era posible: eliminando la noción cartesiana de sustancia. Abrieron con ello el camino al estudio de los fenómenos mentales utilizando la metodología aplicada a los fenómenos físicos.
-El evolucionismo de Darwin puso en cuestión la radical separación entre el hombre y el animal y abrió la posibilidad de que no solo los seres humanos sino también los animales tuvieran mente.
-El psicoanálisis de Freud puso en cuestión la identidad de la mente con la conciencia al afirmar la existencia de pensamientos y sentimientos inconscientes que actúan sobre la conducta.










platea.pntic.mec.es/~macruz/mente/cmindex.html

Genero y Cerebro : La Amigdala



Cerebro y género: una cuestión de amígdalas

¿Quién nos iba a decir que entre las inteligencias múltiples de cada persona, la emocional tiene el tamaño de una almendra? Es así. En el cerebro se encuentra una estructura cerebral, del tamaño de una almendra, que se llama "amígdala" (del griego ὰμυγδάλη, almendra), situada exactamente en el lóbulo temporal y forma parte, junto a otras estructuras cerebrales, como el hipotálamo, el septum y el hipocampo, fundamentalmente, de los circuitos responsables de la emoción, de la motivación y del control del sistema autónomo o vegetativo. Todo ello configura el denominado sistema límbico, responsable directo de la codificación del mundo personal e intransferible de los sentimientos y de las emociones. Con el control férreo de la corteza prefrontal, como corteza de asociación situada en el lóbulo frontal. Una parte muy importante de la corteza (servilleta) cerebral, utilizando la descripción del tamaño de la misma hecha por Jeff Hawkins (1).
Desde el punto de vista científico, ya sabemos muchas cosas de la amígdala cerebral. Es una estructura muy pequeña y evolutivamente muy antigua. Dependiendo de su tamaño se puede identificar el carácter de una persona, llegándose a saber que una atrofia de la amígdala llevará a la persona que la sufra a una seria dificultad en el reconocimiento de los peligros, siendo realmente asombrosa la asociación que se puede llegar a dar entre su hipertrofia y la violencia y agresión. Se puede llegar a conocer hoy, a través de técnicas no invasivas de tomografía mediante emisión de positrones (PET), el coeficiente de las emociones en cada lado de la amígdala.
Se ha demostrado también que pacientes con la amígdala cerebral lesionada no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste. Por otro lado, en experimentos con monos a los que se les extirpó esta glándula, se demostró que éstos manifestaban tras la extirpación un comportamiento social alterado, con una pérdida de la comprensión de las reglas de relación de la manada, además de verse afectadas las actitudes maternales y las reacciones afectivas frente a sus iguales. Asimismo, la amígdala cerebral también se relaciona con la capacidad de aprendizaje y con la memoria.
He leído con atención el estudio llevado a cabo por la Unidad de "neuroimaginería cognitiva" del Inserm (el instituto francés de la salud y de investigación médica) y por el hospital Pitié-Salpêtrière de Francia, que ha demostrado que nuestro cerebro es capaz de integrar nociones tan abstractas como las de un campo semántico, las de los significados, incluso antes de que conscientemente podamos leer las palabras que los contienen. Además, el papel jugado por la implantación de electrodos en las amígdalas cerebrales de un grupo de pacientes epilépticos desvelaron actividad cerebral derivada de la significación de una serie de palabras mostradas a gran velocidad, a pesar de que los pacientes no pudieron ni leerlas. La complejidad de nuestros procesos mentales inconscientes es por tanto mucho más rica de lo que se estimaba. El trabajo ha sido dirigido por el neurólogo y doctor en Neurociencias cognitivas, profesor Lionel Naccache y ha sido publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Science.



El cerebro es capaz de decodificar el significado y el sentido emocional de palabras que se presentan al sujeto de manera subliminal, señalan los resultados de un estudio. De ahí la importancia de los anuncios publicitarios y su falta de inocencia. Obvio. Y qué campo tan interesante se abre para la educación infantil y en casa, en el trabajo y en la Universidad. Los elementos de contexto en los que vivimos nuestra existencia diaria, cuántas palabras e imágenes, cuantos estados afectivos momentáneos (emociones) y duraderos (sentimientos) se pueden estar desarrollando y elaborando en nuestro interior sin que tomemos plena conciencia de ello. Es lógico que a veces digamos "no sé lo que me está pasando". Responsable: la amígdala personal e intransferible y su integración en circuitos más complejos.
El binomio miedo-agresión, está asentado en la amígdala. Si el tamaño es mayor en el hombre, por mera determinación anatómica, la correlación es más compleja. Por ello, las salidas de tono virulentas en los hombres tienen una determinación estructural cerebral, más acusada que en las mujeres. Y con una responsabilidad añadida: la corteza prefrontal, esa zona maravillosa de razonamiento neurológico, al intervenir otras muchas entradas de información a esa zona y equilibrar todas las balanzas imaginables de los procesos que se computan en el cerebro, hace que se module la conducta a observar finalmente, creando patrones para la memoria predictiva: si ya me pasó esto en una situación anterior, atención, porque me puede volver a pasar lo que ya sé que va a pasar. Sorprendente.









A lo largo de su evolución, el cerebro humano adquirió tres componentes que fueron surgiendo y superponiéndose. Al igual que en una excavación arqueológica podemos encontrar: El más antiguo, situado abajo, en la parte infero-posterior; el siguiente, en una posición intermedia y, el más reciente, localizado anteriormente y por encima de los otros dos. Estos son, respectivamente: 


1- El arquipálio o cerebro primitivo, constituido por la estructuras del tronco cerebral: Bulbo, cerebelo, ponte y mesencéfalo, con el más antiguo núcleo en la base, el globo pálido y bulbos olfatórios. Se dice que corresponde al cerebro reptiliano, también llamado complejo-R por el neuro científico Paul MacLean. 
2- Luego vemos al paleopálio o cerebro intermedio, formado por las estructuras del sistema límbico. Se dice que corresponde al cerebro de los mamíferos inferiores. 
3- En la capa superior está el neopálio, también llamado cerebro superior o racional, comprendiendo la mayor parte de los dos hemisferios cerebrales (formado por la corteza más reciente, denominada neocórtex) y algunos grupos neuronales subcorticales. Este último solo es compartido por los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y, consecuentemente, al hombre.
Esas tres "capas" se desarrollan, una sobre la otra, durante la evolución embrionaria y del feto (ontogenia), y, también cronológicamente en la evolución de las especies (filogenia), desde el lagarto hasta el homo sapiens. En palabras de MacLean, son una suerte de tres computadoras biológicas que, aunque íntimamente interconectadas, conservan cada una "sus propias formas peculiares de inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y del espacio, memoria, motricidad y otras funciones menos específicas".
Gráfico: cerebromente.org.br
No es el destino biológico preprogramado de hombre y mujer lo que justifica determinadas conductas, sino que los aprendizajes de situaciones que se han repetido en muchas ocasiones de la vida, "modula" una determinada forma de ser en el mundo, desencadenando procesos hormonales y activaciones eléctricas de circuitos neuronales que ya han "aprendido" a desenvolverse así en situaciones similares. Y la amígdala sigue ejecutando siempre su trabajo.
El estrógeno, la progesterona y la testosterona son las principales actrices invitadas en el funcionamiento de la amígdala en el cerebro sexuado. Todo lo que ocurra a nivel hormonal afecto a la amígdala. La razón es obvia: si el estrógeno está equilibrado en su funcionamiento ordinario, complejísimo, la amígdala hará vivir y sentir las emociones conscientes e inconscientes de forma regular, modulando actuaciones preprogramadas. De ahí la importancia de la memoria predictiva (teoría de Jeff Hawkins), de la que ya he hablado en post anteriores. Después, los sentimientos y emociones que se construyen en la amígdala, en compañía del hipocampo y del hipotálamo, se bifurcan en razón del protagonismo que concurra en relación con las hormonas masculina ó femenina: la progesterona y la testosterona. Y en cada ciclo de vida personal, el protagonismo es diferente. Por ello, la inteligencia individual, comienza a escribir en el libro de vida de cada uno en particular, cómo se aborda la resolución de problemas diarios para vivir de forma adecuada. Sin florituras agregadas. Solo se regula la mejor forma de vivir. Es lo que en América se trata de solucionar con Prozac, sabiendo que mi amígdala es sensible de forma particular con todo lo que a mí me pasa y me acaba afectando de forma momentánea (emociones) ó duradera (sentimientos).
Y una realidad estructural del cerebro, la mielina, tiene una responsabilidad crucial en la conexión obligada, autopista o camino vecinal, entre la amígdala y el centro de control de las emociones: la corteza prefrontal. Me gusta comparar la mielina con el cable de antena del televisor, forrado con una malla de cobre a modo de dendritas y con un plástico que le aísla del mundo exterior y protege la conductividad, ofreciendo todas las garantías de neurotransmisión, de transmisión en definitiva de las señales eléctricas.
La corteza cerebral se alimenta de millones de descargas de la amígdala y pide retroalimentación. Y esto se aprende. Es la experiencia del ciclo de vida de hombres y mujeres, desde que somos niñas y niños, experimentamos la adolescencia (cuantos cables sin mielina, sin protección se intercomunican a esta edad, desencadenando explosiones afectivas que ahora sabemos ya por qué ocurren), crecemos en el estereotipo del "amor" solo, homosexual ó heterosexual, y nos hacemos personas mayores donde las garantías del cableado cerebral comienzan a caducar, a deteriorarse e incluso a morir (Alzheimer). Este conocimiento nos lleva a ser muy prudentes con los autojuicios o sobre los que hacemos de los demás. Es "cuestión de química" (¿de amígdala?), siendo esta expresión coloquial una verdad como un templo, porque la conducción química es vital para nuestra amígdala, como explico a continuación.
Por su importancia actual, derivada de investigaciones recientes, es importante resaltar los últimos descubrimientos sobre unas células olvidadas desde los trabajos de Cajal, las células glía y en un papel muy importante: La neurotransmisión de sustancias vitales para el funcionamiento del cerebro, en una tarea muy concreta, en el trayecto que va desde la amígdala a la corteza cerebral y viceversa (a la amígdala le gustan las distancias cortas...), de acuerdo con unas declaraciones recientes de R. Douglas Fields, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en Bethesda, Maryland, especialista en plasticidad del sistema nervioso: "Aún tenemos mucho que aprender, pero entre los neurocientíficos hay un tremendo interés (en estas células), ya que creen que podrían haber ignorado casi la mitad del cerebro". Este investigador, junto a Beth Stevens-Graham, ha escrito un artículo de revisión sobre la glía, publicado en la revista Science (2), de sumo interés: "Cada vez más, se hace evidente que la glía contribuye al proceso de información en el cerebro detectando la descarga de las neuronas y comunicándose entre ellas para, a su vez, regular la actividad neuronal".
La nueva conciencia sobre la importancia de las células gliales se ha desarrollado, en parte, debido a nuevos métodos de radiografía por imágenes que permiten a los científicos observar las señales químicas que la glía usa para comunicarse, entre ellas mismas y con las neuronas. La glía y las neuronas operan en formas diferentes. Aunque a menudo se comparan las señales eléctricas de las neuronas con las que tienen lugar en las líneas telefónicas, la glía se comunica por medio de señales químicas, que son mucho más lentas. Entre las numerosas funciones de la glía, dijo Fields, están las de regular la intensidad de las conexiones interneuronales llamadas sinapsis. Pero la glía también puede detectar señales eléctricas de otras partes del cerebro, además de las sinapsis, según el investigador. Estas señales, añadió Fields, "son particularmente importantes para regular el desarrollo glíal en la vida fetal y postnatal temprana".
Los mensajes también controlan la actividad de la glía que forma la mielina, el "aislante" que protege las fibras nerviosas, mencionó el científico. La comunicación entre las neuronas y las células gliales podría formar parte de las actividades cerebrales que suceden en un período relativamente largo de tiempo, según Fields. "Esto sería importante", dijo el científico, "en aquellos procesos como el desarrollo del sistema nervioso, la formación de las sinapsis, la migraña, la depresión, el aprendizaje y la memoria". Esta comunicación podría también estar presente en la forma en que el cerebro responde al daño, a la enfermedad y al dolor crónico, añadió el investigador".
El tejido nervioso y posición de los astrocitos: 1) células del epéndimo 2) neurona; 3) axones; 4) oligodendrocito; 5) astrocito; 6) vaina de mielina; 7 microglia
Estudios recientes llevados a cabo en la Clínica de Neurocirugía de la Universidad de Bonn, han señalado el papel trascendental de las células glía, neuroglías, en su argot, destacando las funciones que desempeña un tipo de célula glial, el astrocito, desconocidas hasta ahora pero que pueden revolucionar el conocimiento del procesamiento del entendimiento entre neuronas, como árbitro imprescindible. Es una célula muy común en el cerebro y su relación con la sinapsis y con los vasos sanguíneos, pero junto a las funciones clásicas de nutrición y sostén de las neuronas, se han descubierto funciones auxiliares muy diversas: "Se ocupan de que las concentraciones iónicas permanezcan constantes en el espacio situado entre las células cerebrales; recogen las sustancias mensajeras –los neurotransmisores- liberadas por las neuronas y bloquean sus efectos; por último proveen de nutrientes a las células nerviosas. Va ganando terreno, además, la idea de que el propio grupo de astrocitos se compone, a su vez, de tipos celulares muy distintos que, en parte, realizan trabajos completamente diferentes. Por si fuera poco, se les empieza a reconocer a los astrocitos, su participación en el procesamiento de la información cerebral, capacidad que se suponía exclusiva de las neuronas" (3).


 (1) Hawkins, J. y Blakeslee, S. (2005). Sobre la inteligencia. Espasa Calpe: Madrid.
(2) Douglas Fields, R. & Stevens-Graham, B. New Insights into Neuron-Glía Communication. Science 18 October 2002: Vol. 298. no. 5593, 556–562.
(3) Krebs, C., Hüttmann, K. y Steinhäuser, Ch. (2005). Células de la glía. Mente y Cerebro, 11, 66-69.