sábado, 6 de abril de 2013

ATENCION





Atención y negligencia: bases neurológicas, evaluación y trastornos

Qué es la atención?. Esta pregunta básica no puede ser contestada con una definición simple, ni relacionada a una sóla estructura anatómica, ni evaluada con un solo test (van Zomeren y Brouwer, 1994). La fenomenología de la atención es muy amplia, en esta presentación nos  imitaremos a desarrollar la atención y su relación con la conducta de heminegligencia. De toda la información disponible en el medio externo e interno, sólo puede ser procesada una pequeña fracción en un tiempo dado. Para enfocar la conciencia sobre la parte relevante se postulan mecanismos que además inhiban la intrusión de estímulos distractores. Este conjunto de procesos neurológicos es llamado atención (Mesulam, 1985).
Según Mesulam este proceso atencional es dividido en dos clases mayores, una atención "tónica" responsable de la vigilancia y concentración, y una atención "selectiva" que se ocupa de la dirección de la atención.
La primera ( atención "tónica") se relaciona en forma directa con el ciclo sueño - vigilia y la formación reticulada del tronco cerebral, y su alteración determina los síndromes confusionales y el coma. La atención "selectiva" es la habilidad de dirigir el foco de la vigilancia hacia los aspectos relevantes del espacio sensorial. La alteración de estos mecanismos determina la conducta de negligencia.
Tabla 1: Proceso Atencional
TIPO de atencion
funcion
Localizacion
Patología
1 tónica
Vigilancia y concentración
Formación Reticulada
Coma Estado Confusional
2 selectiva
Dirección de la atención
Corteza Cerebral
Negligencia

La atención selectiva involucra 4 aspectos:
1.      Aspecto sensorial: relacionado a los estímulos presentes en el espacio externo (extracorporal), o referido al propio cuerpo (personal).
2.      Aspecto motor: corresponde a la tendencia a realizar movimientos exploratorios y de búsqueda con la cabeza, ojos y miembros.
3.      Aspecto límbico: es la importancia afectiva y motivacional que se le da a los estímulos.
4.      Aspecto representacional: es la atención relacionada a la imagen mental.
La negligencia es una falla para orientarse, actuar o responder a un estímulo que se presenta contralateral a la lesión cerebral. Esta falla está primariamente dirigida a estímulos o acciones que ocurren en el lado contralateral a la lesión hemisférica y la misma no es debida a trastornos elementales sensoriales o motores (Heilman y cols., 1993).
En base a los diferentes aspectos involucrados en la atención selectiva en la conducta de negligencia se pueden describir los siguientes síndromes:
1.      Negligencia atencional o negligencia sensorial
o    Heminegligencia o hemi-inatención sensorial
o    Extinción sensorial
o    Negligencia espacial
o    Negligencia personal
2.      Negligencia intencional o negligencia motora
o    Hemiakinesia
o    Extinción motora
o    Impersistencia
3.      Negligencia afectiva
4.      Negligencia representacional

Heminegligencia atencional o sensorial.
Un individuo con conducta de heminegligencia tiene dificultad en responder a un estímulo que está presente en el lado opuesto a la lesión cerebral (Heilman y col.1993). La severidad del mismo puede ir desde lo sutil (inatención) hasta lo dramático (negligencia).
En la hemi-inatención el paciente no dirige espontáneamente su atención hacia el hemiespacio alterado. La hemi-inatención puede ser visual, auditiva o táctil. El diagnóstico puede realizarse sólo cuando se excluyó la alteración de la función sensorial elemental.


Extinción sensorial a estímulos simultáneos:
La extinción sensorial del estímulo contralateral a la lesión ante un estímulo simultáneo bilateral constituye frecuentemente una modalidad mínima evolutiva de la hemi-inatención. Esta es siempre multimodal (visual, táctil o auditiva). Siempre debe descartarse el defecto sensorial primario dado que un mínimo defecto puede dar una extinción pero siempre limitado a esa modalidad sensorial.

Heminegligencia espacial:
Se habla de una heminegligencia espacial, cuando hay una falla para atender a un estímulo en el espacio extracorporal, y toca además el conjunto de actividades del paciente como el vestirse, la lectura, la escritura, etc.
La heminegligencia espacial puede centrarse en tres marcos de referencia: el observador (ojos, cabeza o cuerpo), el medio externo o el objeto.
Una forma simple de ponerla de manifiesto es solicitarle al sujeto que señale o tome objetos colocados en una mesa. Estos pacientes omiten todo lo colocado en el lado izquierdo (Bisiach y Vallar, 1988).
Diversos test simples pueden permitir cuantificar esta alteración, como el test de cancelación de letras, el test de bisección de líneas, y el análisis de los dibujos a la orden y a la copia.
En el test de bisección de líneas el paciente es colocado frente a una hoja con líneas horizontales, en las cuales debe marcar el punto medio de cada una. Como observamos en el ejemplo (fig. 1) los pacientes desplazan la marca hacia la derecha de la línea. La negligencia es mayor en las líneas más largas. 


Figura 1: Test de bisección de líneas en un paciente (LL) con heminegligencia.

En los test de cancelación (Mesulam, 1985) se coloca una hoja de papel con letras o signos claves colocados randomizadamente entre otros no claves. El paciente deberá marcar aquellos claves. Se estudiará el sitio de inicio, la dirección del recorrido y los estímulos claves omitidos. Los sujetos diestros habitualmente comienzan por el ángulo superior izquierdo de la hoja y la recorren de izquierda a derecha (Allegri, 1998).
En los dibujos espontáneos (ver fig. 2 y 3) y a la copia (ver fig. 4) se debe analizar las características de los mismos, las omisiones, asimetrías, etc. En la figura 2 vemos como el paciente dibujó el círculo, la margarita y la casa a la derecha de la hoja. A su vez en la margarita faltan los pétalos de la izquierda. La casa está inclinada como ocurre en las lesiones parietales derechas y además del desórden constructivo, está abierta la parte izquierda de la figura.
Figura 2: Dibujo a la órden de un círculo, una margarita y una casa en el paciente LL con heminegligencia y desórden visuoconstructivo.

La figura 3 es el dibujo a la órden de un reloj, el paciente colocó todos los números en la mitad derecha del cuadrante, negligiendo la mitad izquierda, a pesar de que el reloj está colocado a la derecha de la hoja. Aquí podemos ver como la negligencia estaba centrada en el espacio correspondiente a la hoja para el dibujo total, pero cuando el paciente se centró en el objeto, la negligencia se relacionó a el.
Figura 3: Dibujo a la órden de un reloj (paciente LL).

En la copia de la bicicleta (fig.4) directamente omitió la mitad izquierda de la misma.
Figura 4: Copia de una bicicleta (paciente LL).

Heminegligencia personal
La heminegligencia personal ha sido también llamada hemisomatoagnosia. En esta el comportamiento de heminegligencia está relacionado al propio cuerpo. Para explorarlo se le solicita al paciente que toque con el hemicuerpo sano el alguna parte del hemicuerpo contralateral a la lesión (Bisiach y col. 1986) . La alteración puede determinar una idea delirante o aún un síndrome de hemidespersonalización (Cummings, 1985; Allegri y col, 1996 ) como en el caso de la aparición de un miembro supernumerario (reduplicación), o el adjudicar su miembro a otra persona, etc. Esta conducta frecuentemente se acompaña de anosognosia (negación de una enfermedad)
Negligencia intencional o negligencia motora
Heminegligencia intencional es utilizado como sinónimo de hemi-akinesia. Se trata de un retardo en la iniciación de los movimientos, o de ausencia de movimientos que puede simular una hemiparesia a pesar de no haber déficit motor. Corresponde a una dificultad de activar el comando motor.
Impersistencia motora:
Consiste en la imposibilidad de mantener una posición comandada por el examinador mas de 10 segundos.
Se trata de un fenómeno que está ligado a un mecanismo de la atención dirigida necesaria para mantener toda actividad motriz. Clinicamente puede manifestarse en los miembros, o a nivel axial como en los párpados, a veces con una ligera asimetría izquierda. Las lesiones son frecuentemente parietales derechas (Allegri y col,1988) .
Negligencia afectiva
La conducta del paciente es como si no sucediera nada de importancia, a pesar de tener su hemiplejía. Aún en algunos sujetos existe un rechazo o maltrato con el hemicuerpo izquierdo.
Negligencia representacional
La negligencia representacional es la negligencia hacia una mitad de la imagen mental . En 1978 Bisiach y Luzzatti reportaron dos pacientes que no sólo negligian la mitad de su entorno sino que también fallaban en referir la mitad izquierda de la imagen mental. Cuando a estos pacientes se le solicitaba que describieran una escena familiar, la plaza del Duomo en Milán, ubicándose en la puerta de la catedral, referían un gran número de edificios del lado derecho y escasos del lado izquierdo. Cuando se les solicitaba que se imaginaran que estaban en el lado opuesto de la catedral, describían un gran número del lado derecho (los cuales no habían recordado cuando pensaban que estaban en la puerta de la catedral) y pocos del lado izquierdo. Bisiach y sus colegas atribuyeron esto a una falla en la generación o en el mantenimiento de la parte izquierda de la imagen mental.
Para evaluar la negligencia representacional, se le debe solicitar al paciente que imagine un lugar familiar y que describa lo que ve. Los pacientes con este síndrome describen en el lugar imaginado menor cantidad de objetos del lado contralateral a la lesión.


Fisiopatología:
En las conductas de heminegligencia, estudiaremos dos aspectos de la localización lesional, la asimetría hemisférica y la topografía intrahemisférica.
Asimetría Hemisférica:
La heminegligencia es mucho más frecuente por lesión del hemisferio derecho. Cuando son evaluadas sistemáticamente se encuentran en el 31 al 46% de lesiones derechas y sólo en el 2 al 12% de lesiones izquierdas (Hecaen y Angelergues, 1963; Gainotti, 1968; Gloning y Hoff, 1968; Faglioni y col 1971., Weintraub y Mesulam 1987)
Hecaen (1962) revisando una larga serie de lesiones retrorolándicas, presentó 59 pacientes con negligencia, 51 tenían lesión derecha, 4 izquierdas y 4 bilaterales.
La frecuente asociación entre negligencia y lesión derecha en pacientes diestros habla de una representación asimétrica para el proceso de atención selectiva.
Mesulam explica la asimetría izquierda/derecha por el hecho de que el hemisferio derecho atiende selectivamente a los dos hemiespacios mientras que el izquierdo esencialmente al derecho.
Hay numerosas evidencias del rol del hemisferio derecho en la dirección de la atención (Weintraub y col 1990). Heilman y col 1980 mostraron desincronización del EEG en el hemisferio izquierdo después de estimulación del campo visual contralateral, mientras que la desincronización del hemisferio derecho ocurre con estimulación de cualquiera de los dos campos. En otro estudio estos autores (1979) demostraron que estimulando la mano derecha se desincroniza el hemisferio izquierdo y estimulando la mano izquierda se desincronizan ambos. Reivich y col. (1983,1984) con Tomografía por emisión de positrones han demostrado que el hemisferio izquierdo es activado por estímulo contralateral y el derecho por estímulos bilaterales.
En sujetos normales diestros existe una preferencia atencional / intencional por el hemiespacio izquierdo (Allegri y col., 1998).
Localización intrahemisférica:
La conducta de heminegligencia es más frecuentemente asociada a lesiones parietal inferior (LPI) la cual incluye las áreas 39 y 40 de Brodmann (Bisiach y col 1979, Heilman y col 1983, Vallar y col 1986) pero también puede aparecer por lesión frontal (Heilman y col 1972), lenticular (Heir y col 1977) y talámica (Watson y col 1979)
Según Mesulam, 1980, los cuadros de heminegligencias pueden ser explicados por una perturbación que sobreviene a nivel de una red que hace intervenir la corteza parietal posterior (representación sensorial interna), la corteza límbica y cingular (valencia de motivación), la corteza frontal (coordinación de los programas motores de exploración) y la formación reticulada. La lesión de alguna de estas tres áreas o sus conexiones subcorticales puede dar lugar a una conducta de heminegligencia, cuyos rasgos clínicos reflejaran la especialización anatómica.

Pronóstico:
Los estudios de seguimiento de los pacientes con negligencia han mostrado que entre los 8 a 12 meses posteriores a un accidente cerebro vascular en un tercio de los casos persiste el síndrome. (Colombo y col, 1982)

Tratamiento:
Con respecto al enfoque terapéutico es importante la estimulación cognitiva de estospacientes (Diller y col 1977). Se ha hablado del posible uso de sustancias dopaminérgicas en el tratamiento del síndrome de negligencia debido en que en animales se ha mostrado una interrupción de la vía nigroestriatal contralateral (Feeney y col 1979, Marshall, 1979, Corwin y col, 1986; Fleet y col., 1987)




bibliografia

http://www.uninet.edu/neurocon/congreso-1/conferencias/neuropsicologia-2-3.html





viernes, 5 de abril de 2013

Hambre

Podríamos definir  hambre  como aquella necesidad de ingerir alimentos del tipo que sea, para así poder obtener energía., El hambre es una sensación que se inicia de forma imperceptible, creando un cierto desasosiego que va creciendo y que al cabo de un cierto tiempo reconocemos con hambre. Normalmente el hambre nos sirve como aviso para comer, apareciendo regularmente al cabo  de un cierto tiempo después de la ultima comida y sigue una rutina que nosotros mismos hemos creado.
Cuanto mas tiempo pasamos desde la ultima comida mas hambre sentimos.
Bibliografia:

Dolor


Neurofisiología del dolor
Son muy variadas las estructuras nerviosas que participan en la percepción
de la experiencia dolorosa y de todo el cortejo que la acompaña. Existen niveles de
integración creciente donde la información del dolor es procesada de forma organizada y
sometida al control de los sistemas individuales.
Entre el sitio activo del tejido dañado y la percepción de dicho daño se
producen una serie de eventos fisiológicos que colectivamente se denominan nocicepción
(Figura 1). Este comprende 4 procesos:

  • La transducción: Proceso por el que los estímulos nocivos son convertidos 

en un potencial de acción a nivel de los receptores.

  • La transmisión: Proceso por el que el potencial de acción se propaga de 

manera centrípeta y ascendente a través de las vías del sistema nervioso
periférico (SNP) y el sistema nervioso central (SNC).

  • La modulación o antinocicepción: Proceso por el que la transmisión es 

atenuada en distintos niveles.
La percepción: Es el proceso final por el que la transducción, la
transmisión y la modulación interactuan con la psicología del paciente para
crear la experiencia emocional y, como tal, subjetiva que se percibe como
dolor.


Transducción
El receptor del dolor llamado nociceptor no viene a ser sino la terminación  periférica de una neurona bipolar cuyo cuerpo neuronal se encuentra en el ganglio  raquídeo de la raíz dorsal, los nociceptores son receptores no encapsulados también  llamados: Terminaciones nerviosas libres, la función primordial del nociceptor es la de  distinguir entre un estímulo inocuo de otro potencialmente dañino. El nociceptor se clasifica de acuerdo al tipo de fibra que la constituye,  distinguiéndose los receptores A delta y C (Tabla 1), las fibras A delta son mielinizadas y  las fibras C son no mielinizadas de conducción más lenta. Ambos tipos de nociceptores se encuentran a nivel de la piel y tejidos somáticos profundos, en cambio a nivel vísceral predominan los receptores de tipo C. En este último nivel el tipo de estímulo que  despolariza el receptor varía de acuerdo al órgano en el que se encuentra, por ejemplo:  en el corazón: estímulo químico; pulmón: vasoconstricción, congestión y edema; vías  respiratorias: estímulo mecánico y químico; vías biliares: distensión, contracción e 
hipertensión; tracto génito urinario: tracción, distensión e irritación.




































Agresividad


Descubiertas las bases neurológicas de la agresión humana

Las personas violentas presentan anomalías en regiones concretas del cerebro


Dos estudios llevados a cabo con individuos violentos han podido demostrar que sus cerebros presentan anomalías en regiones muy concretas. Adolescentes considerados violentos reaccionan con miedo y pierden capacidad de razonamiento cuando se les muestran imágenes de rostros amenazantes. En otro estudio se comprobó que la corteza prefrontal es más pequeña en asesinos y personas de comportamiento antisocial. Estos estudios centraron el debate de la reciente conferencia anual de la Society for Neuroscience norteamericana, donde también se puso de manifiesto que la estructura cerebral, que depende mayormente de la genética, no siempre es determinante para que un individuo sea violento, ya que el entorno puede asimismo modificar su estructura. Por Olga Castro-Perea.


Partes del cerebro implicadas en la violencia. Lydia Kibiuk, SFN.




Las actitudes violentas y la agresividad tienen un origen neuronal detectado por recientes investigaciones en el campo de la neurología. Déficits muy concretos en la estructura del cerebro parecen subyacer bajo las tendencias violentas y demasiado impulsivas, y su conocimiento podría servir para desarrollar tratamientos preventivos, así como para diagnosticar posibles futuros comportamientos violentos en niños y adolescentes, según un comunicado de la Society for Neurosciencenorteamericana. 

Aunque estos descubrimientos podrían tener un doble filo a nivel ético (el riesgo de estigmatizar a individuos analizados antes de que puedan hacer algo “malo” o de reducir la responsabilidad moral de asesinos o agresores por su condicionamiento neurológico), los neurólogos enfatizan que los análisis cerebrales sólo pueden predecir riesgos y que, en última instancia, como señala el neurólogo Craig Ferris, de la Northeastern University de Boston (Estados Unidos): “no somos esclavos de nuestra biología”. 




Actividad extra en la amígdala 

Recientemente, en el marco del trigésimo séptimo encuentro anual de la Society for Neuroscience en la ciudad de San Diego, se presentó un estudio liderado por Guido Frank, científico y físico de la Universidad de California, que con imágenes de resonancia magnética del cerebro ha analizado la actividad neuronal de un pequeño grupo de adolescentes valorados como “reactivamente agresivos”, considerando la violencia reactiva como una explosión que surge cuando una persona experimenta una tensión, amenaza o dificultad que es incapaz de afrontar de otra forma. Las reacciones de estos individuos son desproporcionadas y, en estos casos, las personas son incapaces de controlarse a sí mismas. 

Cuando se le mostró al grupo analizado imágenes de rostros amenazantes, los cerebros de los chicos agresivos, comparados con gente capaz de controlarse, mostraron una mayor actividad en la amígdala, una parte del cerebro que se relaciona con el miedo; y una menor actividad en el lóbulo frontal, región cerebral vinculada a la capacidad de razonamiento y de toma de decisiones, así como al auto-control. La actividad en la amígdala reflejaría que los participantes más agresivos sentían más miedo cuando veían las caras amenazantes y, al mismo tiempo, eran menos capaces que el resto de controlar sus propios actos. 

Otro estudio, de Adrian Raine, neurocientífico de la Universidad de Pensilvania que estudia las bases neurológicas de la violencia, fue llevado a cabo con 792 asesinos e individuos con un comportamiento antisocial y con 704 personas de comportamiento normalizado. 



Bibliografia:
http://www.tendencias21.net/Descubiertas-las-bases-neurologicas-de-la-agresion-humana_a1906.html

Etapas Del Sueño



 LAS FASES DEL SUEÑO
 
 
 
Cuando dormimos, recorremos una serie de fases durante todo nuestro descanso. Lafase REM (Movimientos oculáres rápidos) y la fase NO REM (también llamada NREM). Dichas fases se van repitiendo en -aproximadamente- 4 o 5 ciclos.
 
 
 
 

 




SUEÑO NO REM O SUEÑO LENTO


Fase 1:Adormecimiento
Es, evidentemente, la primera de las fases en las que entramos al irnos a dormir. Se trata de un periodo de adormecimiento en la cuál se produce una relajación muscular, y la respiración y las pulsaciones son lentas. Se pueden dar las 
alucinaciones hipnagógicas (imagines muy claras y fugaces) y las descargas mioclónicas(sensación de caida normalmente en las extremidades).

 
Fase 2: Sueño ligero
En esta fase la actividad ocular está ausente. Finaliza el sueño ligero y se produce la entrada real al sueño. 

 
Fase 3: Sueño profundo
Los músculos estan relajados, baja la temperatura y la presión sanguinea y solo es posible despertarse con un estimulo fuerte.

 
Fase 4: Sueño profundo e inconciente
Esta es la última fase del sueño no rem; la persona entra en un estado hipnogógico, donde su cuerpo se paraliza, y sólo funcionan los músculos de los ojos, el cerebro y la respiración.
En este estado, se experimenta la sensación de estar despierto y percibir sensaciones como si fuesen reales, cuando en realidad son producto de nuestra imaginación. Por lo tanto, si soñamos que nos hacemos daño con algo, percibimos el dolor como si fuese real. Muchas veces, al estar paralizados y despertarnos, durante unos instantes se tiene la sensación de que alguien nos impedía movernos o hablar, lo que se asocia a fenómenos paranormales.

 
SUEÑO REM O SUEÑO AGITADO
Fase 5
Esta fase es de las más interesantes puesto que en ella tenemos una relajación muscular casi total, y una actividad mental similar a la que tenemos cuando estamos despiertos. Por norma general, en esta fase es donde soñamos.
 


 
 


Aquí os dejo un video que nos explica las fases del sueño, es muy interesante, seguro que os gustará.



 
 
 


 Bibliografia:
http://lasfasesdelsue.blogspot.com/2012/12/las-fases-del-sueno-cuando-dormimos_4458.html

viernes, 29 de marzo de 2013

Genero y Cerebro: Amigdala

Cerebro y género: una cuestión de amígdalas ¿Quién nos iba a decir que entre las inteligencias múltiples de cada persona, la emocional tiene el tamaño de una almendra? Es así. En el cerebro se encuentra una estructura cerebral, del tamaño de una almendra, que se llama "amígdala" (del griego ὰμυγδάλη, almendra), situada exactamente en el lóbulo temporal y forma parte, junto a otras estructuras cerebrales, como el hipotálamo, el septum y el hipocampo, fundamentalmente, de los circuitos responsables de la emoción, de la motivación y del control del sistema autónomo o vegetativo. Todo ello configura el denominado sistema límbico, responsable directo de la codificación del mundo personal e intransferible de los sentimientos y de las emociones. Con el control férreo de la corteza prefrontal, como corteza de asociación situada en el lóbulo frontal. Una parte muy importante de la corteza (servilleta) cerebral, utilizando la descripción del tamaño de la misma hecha por Jeff Hawkins (1). Desde el punto de vista científico, ya sabemos muchas cosas de la amígdala cerebral. Es una estructura muy pequeña y evolutivamente muy antigua. Dependiendo de su tamaño se puede identificar el carácter de una persona, llegándose a saber que una atrofia de la amígdala llevará a la persona que la sufra a una seria dificultad en el reconocimiento de los peligros, siendo realmente asombrosa la asociación que se puede llegar a dar entre su hipertrofia y la violencia y agresión. Se puede llegar a conocer hoy, a través de técnicas no invasivas de tomografía mediante emisión de positrones (PET), el coeficiente de las emociones en cada lado de la amígdala. Se ha demostrado también que pacientes con la amígdala cerebral lesionada no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste. Por otro lado, en experimentos con monos a los que se les extirpó esta glándula, se demostró que éstos manifestaban tras la extirpación un comportamiento social alterado, con una pérdida de la comprensión de las reglas de relación de la manada, además de verse afectadas las actitudes maternales y las reacciones afectivas frente a sus iguales. Asimismo, la amígdala cerebral también se relaciona con la capacidad de aprendizaje y con la memoria. He leído con atención el estudio llevado a cabo por la Unidad de "neuroimaginería cognitiva" del Inserm (el instituto francés de la salud y de investigación médica) y por el hospital Pitié-Salpêtrière de Francia, que ha demostrado que nuestro cerebro es capaz de integrar nociones tan abstractas como las de un campo semántico, las de los significados, incluso antes de que conscientemente podamos leer las palabras que los contienen. Además, el papel jugado por la implantación de electrodos en las amígdalas cerebrales de un grupo de pacientes epilépticos desvelaron actividad cerebral derivada de la significación de una serie de palabras mostradas a gran velocidad, a pesar de que los pacientes no pudieron ni leerlas. La complejidad de nuestros procesos mentales inconscientes es por tanto mucho más rica de lo que se estimaba. El trabajo ha sido dirigido por el neurólogo y doctor en Neurociencias cognitivas, profesor Lionel Naccache y ha sido publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Science. El cerebro es capaz de decodificar el significado y el sentido emocional de palabras que se presentan al sujeto de manera subliminal, señalan los resultados de un estudio. De ahí la importancia de los anuncios publicitarios y su falta de inocencia. Obvio. Y qué campo tan interesante se abre para la educación infantil y en casa, en el trabajo y en la Universidad. Los elementos de contexto en los que vivimos nuestra existencia diaria, cuántas palabras e imágenes, cuantos estados afectivos momentáneos (emociones) y duraderos (sentimientos) se pueden estar desarrollando y elaborando en nuestro interior sin que tomemos plena conciencia de ello. Es lógico que a veces digamos "no sé lo que me está pasando". Responsable: la amígdala personal e intransferible y su integración en circuitos más complejos. El binomio miedo-agresión, está asentado en la amígdala. Si el tamaño es mayor en el hombre, por mera determinación anatómica, la correlación es más compleja. Por ello, las salidas de tono virulentas en los hombres tienen una determinación estructural cerebral, más acusada que en las mujeres. Y con una responsabilidad añadida: la corteza prefrontal, esa zona maravillosa de razonamiento neurológico, al intervenir otras muchas entradas de información a esa zona y equilibrar todas las balanzas imaginables de los procesos que se computan en el cerebro, hace que se module la conducta a observar finalmente, creando patrones para la memoria predictiva: si ya me pasó esto en una situación anterior, atención, porque me puede volver a pasar lo que ya sé que va a pasar. Sorprendente. A lo largo de su evolución, el cerebro humano adquirió tres componentes que fueron surgiendo y superponiéndose. Al igual que en una excavación arqueológica podemos encontrar: El más antiguo, situado abajo, en la parte infero-posterior; el siguiente, en una posición intermedia y, el más reciente, localizado anteriormente y por encima de los otros dos. Estos son, respectivamente: 1- El arquipálio o cerebro primitivo, constituido por la estructuras del tronco cerebral: Bulbo, cerebelo, ponte y mesencéfalo, con el más antiguo núcleo en la base, el globo pálido y bulbos olfatórios. Se dice que corresponde al cerebro reptiliano, también llamado complejo-R por el neuro científico Paul MacLean. 2- Luego vemos al paleopálio o cerebro intermedio, formado por las estructuras del sistema límbico. Se dice que corresponde al cerebro de los mamíferos inferiores. 3- En la capa superior está el neopálio, también llamado cerebro superior o racional, comprendiendo la mayor parte de los dos hemisferios cerebrales (formado por la corteza más reciente, denominada neocórtex) y algunos grupos neuronales subcorticales. Este último solo es compartido por los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y, consecuentemente, al hombre. Esas tres "capas" se desarrollan, una sobre la otra, durante la evolución embrionaria y del feto (ontogenia), y, también cronológicamente en la evolución de las especies (filogenia), desde el lagarto hasta el homo sapiens. En palabras de MacLean, son una suerte de tres computadoras biológicas que, aunque íntimamente interconectadas, conservan cada una "sus propias formas peculiares de inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y del espacio, memoria, motricidad y otras funciones menos específicas". Gráfico: cerebromente.org.br No es el destino biológico preprogramado de hombre y mujer lo que justifica determinadas conductas, sino que los aprendizajes de situaciones que se han repetido en muchas ocasiones de la vida, "modula" una determinada forma de ser en el mundo, desencadenando procesos hormonales y activaciones eléctricas de circuitos neuronales que ya han "aprendido" a desenvolverse así en situaciones similares. Y la amígdala sigue ejecutando siempre su trabajo. El estrógeno, la progesterona y la testosterona son las principales actrices invitadas en el funcionamiento de la amígdala en el cerebro sexuado. Todo lo que ocurra a nivel hormonal afecto a la amígdala. La razón es obvia: si el estrógeno está equilibrado en su funcionamiento ordinario, complejísimo, la amígdala hará vivir y sentir las emociones conscientes e inconscientes de forma regular, modulando actuaciones preprogramadas. De ahí la importancia de la memoria predictiva (teoría de Jeff Hawkins), de la que ya he hablado en post anteriores. Después, los sentimientos y emociones que se construyen en la amígdala, en compañía del hipocampo y del hipotálamo, se bifurcan en razón del protagonismo que concurra en relación con las hormonas masculina ó femenina: la progesterona y la testosterona. Y en cada ciclo de vida personal, el protagonismo es diferente. Por ello, la inteligencia individual, comienza a escribir en el libro de vida de cada uno en particular, cómo se aborda la resolución de problemas diarios para vivir de forma adecuada. Sin florituras agregadas. Solo se regula la mejor forma de vivir. Es lo que en América se trata de solucionar con Prozac, sabiendo que mi amígdala es sensible de forma particular con todo lo que a mí me pasa y me acaba afectando de forma momentánea (emociones) ó duradera (sentimientos). Y una realidad estructural del cerebro, la mielina, tiene una responsabilidad crucial en la conexión obligada, autopista o camino vecinal, entre la amígdala y el centro de control de las emociones: la corteza prefrontal. Me gusta comparar la mielina con el cable de antena del televisor, forrado con una malla de cobre a modo de dendritas y con un plástico que le aísla del mundo exterior y protege la conductividad, ofreciendo todas las garantías de neurotransmisión, de transmisión en definitiva de las señales eléctricas. La corteza cerebral se alimenta de millones de descargas de la amígdala y pide retroalimentación. Y esto se aprende. Es la experiencia del ciclo de vida de hombres y mujeres, desde que somos niñas y niños, experimentamos la adolescencia (cuantos cables sin mielina, sin protección se intercomunican a esta edad, desencadenando explosiones afectivas que ahora sabemos ya por qué ocurren), crecemos en el estereotipo del "amor" solo, homosexual ó heterosexual, y nos hacemos personas mayores donde las garantías del cableado cerebral comienzan a caducar, a deteriorarse e incluso a morir (Alzheimer). Este conocimiento nos lleva a ser muy prudentes con los autojuicios o sobre los que hacemos de los demás. Es "cuestión de química" (¿de amígdala?), siendo esta expresión coloquial una verdad como un templo, porque la conducción química es vital para nuestra amígdala, como explico a continuación. Por su importancia actual, derivada de investigaciones recientes, es importante resaltar los últimos descubrimientos sobre unas células olvidadas desde los trabajos de Cajal, las células glía y en un papel muy importante: La neurotransmisión de sustancias vitales para el funcionamiento del cerebro, en una tarea muy concreta, en el trayecto que va desde la amígdala a la corteza cerebral y viceversa (a la amígdala le gustan las distancias cortas...), de acuerdo con unas declaraciones recientes de R. Douglas Fields, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en Bethesda, Maryland, especialista en plasticidad del sistema nervioso: "Aún tenemos mucho que aprender, pero entre los neurocientíficos hay un tremendo interés (en estas células), ya que creen que podrían haber ignorado casi la mitad del cerebro". Este investigador, junto a Beth Stevens-Graham, ha escrito un artículo de revisión sobre la glía, publicado en la revista Science (2), de sumo interés: "Cada vez más, se hace evidente que la glía contribuye al proceso de información en el cerebro detectando la descarga de las neuronas y comunicándose entre ellas para, a su vez, regular la actividad neuronal". La nueva conciencia sobre la importancia de las células gliales se ha desarrollado, en parte, debido a nuevos métodos de radiografía por imágenes que permiten a los científicos observar las señales químicas que la glía usa para comunicarse, entre ellas mismas y con las neuronas. La glía y las neuronas operan en formas diferentes. Aunque a menudo se comparan las señales eléctricas de las neuronas con las que tienen lugar en las líneas telefónicas, la glía se comunica por medio de señales químicas, que son mucho más lentas. Entre las numerosas funciones de la glía, dijo Fields, están las de regular la intensidad de las conexiones interneuronales llamadas sinapsis. Pero la glía también puede detectar señales eléctricas de otras partes del cerebro, además de las sinapsis, según el investigador. Estas señales, añadió Fields, "son particularmente importantes para regular el desarrollo glíal en la vida fetal y postnatal temprana". Los mensajes también controlan la actividad de la glía que forma la mielina, el "aislante" que protege las fibras nerviosas, mencionó el científico. La comunicación entre las neuronas y las células gliales podría formar parte de las actividades cerebrales que suceden en un período relativamente largo de tiempo, según Fields. "Esto sería importante", dijo el científico, "en aquellos procesos como el desarrollo del sistema nervioso, la formación de las sinapsis, la migraña, la depresión, el aprendizaje y la memoria". Esta comunicación podría también estar presente en la forma en que el cerebro responde al daño, a la enfermedad y al dolor crónico, añadió el investigador". El tejido nervioso y posición de los astrocitos: 1) células del epéndimo 2) neurona; 3) axones; 4) oligodendrocito; 5) astrocito; 6) vaina de mielina; 7 microglia Estudios recientes llevados a cabo en la Clínica de Neurocirugía de la Universidad de Bonn, han señalado el papel trascendental de las células glía, neuroglías, en su argot, destacando las funciones que desempeña un tipo de célula glial, el astrocito, desconocidas hasta ahora pero que pueden revolucionar el conocimiento del procesamiento del entendimiento entre neuronas, como árbitro imprescindible. Es una célula muy común en el cerebro y su relación con la sinapsis y con los vasos sanguíneos, pero junto a las funciones clásicas de nutrición y sostén de las neuronas, se han descubierto funciones auxiliares muy diversas: "Se ocupan de que las concentraciones iónicas permanezcan constantes en el espacio situado entre las células cerebrales; recogen las sustancias mensajeras –los neurotransmisores- liberadas por las neuronas y bloquean sus efectos; por último proveen de nutrientes a las células nerviosas. Va ganando terreno, además, la idea de que el propio grupo de astrocitos se compone, a su vez, de tipos celulares muy distintos que, en parte, realizan trabajos completamente diferentes. Por si fuera poco, se les empieza a reconocer a los astrocitos, su participación en el procesamiento de la información cerebral, capacidad que se suponía exclusiva de las neuronas" (3). (1) Hawkins, J. y Blakeslee, S. (2005). Sobre la inteligencia. Espasa Calpe: Madrid. (2) Douglas Fields, R. & Stevens-Graham, B. New Insights into Neuron-Glía Communication. Science 18 October 2002: Vol. 298. no. 5593, 556–562. (3) Krebs, C., Hüttmann, K. y Steinhäuser, Ch. (2005). Células de la glía. Mente y Cerebro, 11, 66-69. joseantoniocobena.com.